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À rebours, de Huysmans: el libro que fascinó a Dorian

Cubierta de À rebours, de Huysmans

Cubierta de À rebours, de Huysmans

Casi eran las nueve cuando llegó al club, donde encontró a lord Henry, solo, en una habitación que se utilizaba por las mañanas como sala de estar, con aire de infinito aburrimiento.
—Lo siento, Harry —exclamó el muchacho—, pero en realidad has tenido tú la culpa. El libro que me has prestado es tan fascinante que se me ha pasado el tiempo volando.
—Sí; me pareció que te gustaría —replicó su anfitrión, levantándose del asiento.
—No he dicho que me guste, Harry. He dicho que me fascina. Hay una gran diferencia.
—Ah, ¿ya has hecho ese descubrimiento? —murmuró lord Henry, mientras se dirigían hacia el comedor.

De esta manera se termina el capítulo décimo de El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde. La metaliteratura (o literatura dentro de la literatura) irrumpe en la novela y marca al protagonista tanto, que el siguiente capítulo comienza diciendo que:

Durante años, Dorian Gray no pudo librarse de la influencia de aquel libro. O quizá sea más exacto decir que nunca trató de hacerlo. Encargó que le trajeran de París al menos nueve ejemplares de la primera edición en papel de gran tamaño, con márgenes muy amplios, y los hizo encuadernar en colores diferentes […].

La novela aporta detalles sobre el contenido de ese libro fascinante:

El protagonista, el asombroso joven parisino cuyos temperamentos romántico y científico estaban tan extrañamente combinados, se convirtió en prefiguración de sí mismo. Y, de hecho, el libro entero le parecía contener la historia de su vida, escrita antes de que él la hubiera vivido.
Había, sin embargo, un punto en el que era más afortunado que el fantástico protagonista de la novela.

Joris-Karl Huysmans

Joris-Karl Huysmans

La importancia de leer buenas ediciones anotadas se subraya en estos casos. Porque sin esas anotaciones el lector podrá pensar que ese libro es una invención literaria más de Wilde. Pero no es así, ese libro existió realmente: À rebours, del escritor parisino Joris-Karl Huysmans, publicado 1884.

Esto es lo que ocurre con Dorian cuando comienza a leerlo:

A los pocos minutos le había capturado por completo. Se trataba del libro más extraño que había leído nunca. Se diría que los pecados del mundo, exquisitamente vestidos, y acompañados por el delicado sonar de las flautas, pasaban ante sus ojos como una sucesión de cuadros vivos. Cosas que había soñado confusamente se hicieron realidad de repente. Cosas que nunca había soñado empezaron a revelársele poco a poco.

Desde luego es un libro extraño, sobre todo debió serlo para su época —a estas alturas las novelas sin argumento no son ninguna sorpresa—. No voy a resumir de qué va cuando ya lo hizo Wilde:

Era una novela sin argumento y con un solo personaje, ya que se trataba, en realidad, de un estudio psicológico de cierto joven parisino que empleó la vida tratando de experimentar en el siglo XIX todas las pasiones y maneras de pensar pertenecientes a los siglos anteriores al suyo, resumiendo en sí mismo, por así decirlo, los diferentes estados de ánimo por los que había pasado el espíritu del mundo.

El título ha sido traducido al español como A contrapelo, Contra natura o Al revés, del que os podéis descargar un pdf —triste formato— aquí. En inglés ha sido traducido como Against the grain o Against Nature. Os podéis descargar un ebook en inglés del Proyecto Gutenberg, aunque esta edición no es completa.

No lo es porque veinte años después de su publicación el autor se autocensuró dos de los pasajes menos ortodoxos —y más interesantes, claro—. La edición que está en el Proyecto Gutenberg sigue esa edición tardía y censurada. Pero si queremos saber por qué Dorian y Wilde se interesaron en este libro, tendremos que acceder a los pasajes amputados.

El autor eliminó muchas oraciones del capítulo nueve, en el que se describe la historia del protagonista con una artista de circo llamada Urania. Las descripciones eliminadas son principalmente aquellas que señalan que ella en realidad resultaba más masculina que el protagonista y que por lo tanto los papeles sexuales se intercambiaron entre ellos.

Cuadro de Moreau sobre Salomé descrito en À rebours

Cuadro de Moreau sobre Salomé descrito en À rebours

Pero el recorte más sangrante fue el capítulo sexto, que desaparece por completo en la edición posterior. En ella cuenta la historia de un amigo suyo que termina divorciado por un sutil boicot inmobiliario por parte del protagonista. Además se describe un experimento con un joven guapo —¿nos suena?— que el mismo protagonista se encarga de explicar:

La verdad es, sencillamente, que estoy tratando de convertir a este chico en un delincuente. Veamos si puedes seguir mi argumentación. El chico es virgen y ha alcanzado la edad en que la sangre empieza a hervir. […] Al traerlo aquí, al hundirlo en un lujo que nunca conoció y que jamás podrá olvidar, y brindándole la misma posibilidad cada dos semanas, espero llegar a habituarlo a estos placeres que él no puede proporcionarse. […] Pasados esos tres meses, dejo de darle su pequeña asignación, que voy a entregarte por adelantado para que hagas tratar bien al chico. Y para conseguir dinero a fin de pagar sus visitas aquí, se convertirá en asaltante, hará cualquier cosa que le posibilite volver a uno de los divanes en tus cuartitos con luz de gas. Con optimismo, espero que un buen día dé muerte a ese caballero que se le aparecerá inesperadamente cuanto le esté forzando el escritorio. Y tal día estará alcanzado mi objetivo  habré contribuido, en cuanto me es posible, a la forja de un criminal, de un enemigo más de la espantosa sociedad que nos está dejando en la ruina.

La lectura es interesante porque se observan fácilmente detalles que se repiten en Dorian: el arranque del libro alrededor de un cuadro, la orfandad del protagonista, el acercamiento a la Iglesia Católica (que Dorian también tiene en el capítulo once), las menciones a “De profundis” o la figura de Salomé.

Segundo cuadro de Moreau descrito en el libro: La aparición

Segundo cuadro de Moreau descrito en el libro: La aparición

El libro, más que una novela, es más una guía de gustos literarios, pictóricos, sobre moda o flores de la época. En pintura habla de Goya, el Greco, Rembrandt y, principalmente, Gustave Moreau, del que el protagonista posee dos cuadros descritos en el capítulo sexto, cuadros que se reproducen en este post. En cuanto a literatura subraya la importancia principalmente de Poe y Baudelaire, así como también la de Dickens, Marques de Sade, Verlaine o Mallarmé.

Las bofetadas contra instituciones tradicionales recuerdan a las de Henry. “Seguía considerando la religión como una leyenda soberbia, un fraude magnífico”, “si un Dios hizo este mundo, no quiero ser ese Dios” o “durante un tiempo estuvo más obsesionado, no tanto con la religión en sí, sino con los actos y pecados que prohíbe” podrían encontrarse perfectamente en la obra de Wilde.

Difícilmente podremos aceptar esta obra hoy en día como una guía de “pecados del mundo” ni nos satisfará como obra literaria. La práctica inacción, las descripciones sobre obras filosóficas-religiosas de los primeros siglos de nuestra era, las interminables argumentaciones de por qué pinta su casa de los colores que la pinta y no de otros —argumento todos y cada uno de los colores descartados— dificultan su lectura. Pero resulta muy interesante para profundizar en las fuentes y gustos de Wilde o para investigar los lujos y placeres decimonónicos franceses.